Es posible
que los perros y gatos vivan en armonía a pesar de tratarse de especies
diferentes de naturaleza muy distinta. Una relación pacífica entre las mascotas
de la casa es sumamente importante ya que te permitirá que disfrutes de tus
animales sin preocupación alguna.
- Respeta la organización de cada especie
Los perros
organizan su sociedad en manada mediante una jerarquía propia que ellos mismos
marcan. Por el contrario, los gatos son animales solitarios que simplemente
defienden su territorio. Esta diferencia puede hacer que se inicien los
conflictos. De esto podemos deducir que debemos respetar la jerarquía que ellos
mismos instauren, sin intervenir constantemente o regañar actitudes que nos
parezcan negativas, ellos mismos se organizarán.
- Presentar a los animales
No importa
si la nueva mascota es el gato o bien el perro. Es un momento muy importante, y
debes intentar evitar la sobreexcitación para que ambos se muestren tranquilos,
puedes realizar las presentaciones después de una sesión de ejercicio del
perro, por ejemplo.
- Iniciar la convivencia desde la primera etapa de vida
La
convivencia entre perro y gato no necesariamente debe ser mala, todo lo
contrario. Animar a tus dos mascotas a aprender trucos y órdenes, así como
premiarles siempre que se lleven correctamente es fundamental.
Deberás
cuidar la educación en positivo desde el primer día de convivencia, recuerda
que el hombre y los procesos de domesticación han hecho posible que estos dos
animales, que en la naturaleza nunca convivirían, vivan en calma y armonía. Haz
de tu casa un hogar feliz para ambos.
- Darles comida en áreas separadas
No podemos
olvidar que tanto los perros como los gatos son animales depredadores, esto
indica que es muy fácil que se inicie una disputa por la comida que puede
terminar con un mordisco o un zarpazo, para evitarlo sin incidente alguno es
que cada mascota coma en un espacio distinto y separado del otro animal. Con el
tiempo y si forjan amistad no necesitarás separarles.
Tampoco
deberás permitir que uno se coma la comida del otro, haz que se respeten
mutuamente exista comida por medio o no, al menos en tu presencia.
- Juguetes para todos
Aunque te
parezca un consejo obvio es importante recalcar este punto pues este consejo es
más útil de lo que pueda parecer. Los celos y el deseo de tener un juguete
pueden empeorar mucho una relación entre perro y gato.
El perro es
de naturaleza social y los gatos tienen un instinto depredador más vivo. Estos
comportamientos tan distintos se ven amortiguados por el uso de juguetes que
canalizan el instinto de caza en los gatos evitando así las conductas
depredadoras, exteriorizará su naturaleza de forma inofensiva. En el caso
contrario, el can encontrará en el juguete un objeto que le pertenece, algo más
que hará que el perro se sienta seguro y en un auténtico hogar.
Proporcionales
varios juguetes a cada uno de distintos colores formas y algunos que emitan
ruido, ellos te lo agradecerán y además les proporcionarás una auténtica
distracción cuando tu no estés.
No
obstante, si observas que tu perro se muestra intolerante cuando hay juguetes
por el medio, podría tratarse de protección de recursos.





