martes, 1 de octubre de 2019

Veneración en el antiguo Egipto




En muchas ocasiones hemos podido observar que los gatos en el antiguo Egipto, concretamente en el Imperio Nuevo (1550–1069 a. C), eran animales venerados por los mismos habitantes. Esto surge por dos razones: la primera, debido al culto hacia los dioses. La segunda, el gato como animal doméstico, ambas conectadas entre sí.

Empezando con la primera, nos encontramos con los dioses Ra y Bastet. En la religión egipcia, Bastet es la personificación de los cálidos rayos del sol. Se la representa como una mujer con cabeza de gato o un gato entero y defendió a Ra, dios del Sol, contra los ataques de la serpiente Apofis. Un ejemplo muy claro de esta escena nos lo encontramos en la tumba de Inherkhau. Hay que mencionar que también Ra, en algunos mitos antiguos, adoptaba la forma de gato para descender a tierra.
En el Imperio Nuevo, el gato era considerado una encarnación del dios del Sol y la manifestación de la diosa Bastet. Los egipcios pretendían buscar el contento de la diosa, que simbolizaba el poder del sol, la protección del hogar y la alegría de vivir. Esto nos lleva a la segunda razón, ¿qué hacían los gatos?

Se opina que la domesticación empezó durante el 3er milenio a. C. El gato se convirtió en un animal de compañía apreciado por su dulzura, su encanto, su misterioso comportamiento, y sobre todo, por ser protector del hogar. Fueron muy importantes debido a su habilidad para hacer disminuir la población de ratones, que realizaban verdaderos estragos en los campos de cereales del Nilo, una zona de gran importancia económica. Además, mantenían limpias las casas porque al cazar ratas y serpientes, se eliminaba un portador de enfermedades graves, como la peste y los alrededores de los hogares próximos eran más seguros.

El gato logró una importancia que fue aumentando con los años, tanto en el plano religioso como en el social. En el Imperio Nuevo, el gato es adiestrado para llevarlo a la cacería de aves.
Los egipcios tenían un gran respeto por sus vidas. Los miembros de la familia realizaban un funeral colmado de honores cuando el felino moría.  Se rasuraban las cejas como señal de aflicción y luto, y si disponían de recursos necesarios, el gato era embalsamado en un sarcófago especial. Cuanto más rica era la familia, más importante era el funeral y más suntuoso el sarcófago. Lo transportaban a la ciudad de Bubastis, para ser enterrado con solemnidad y se colocaban figuras con forma de gato como ofrenda para obtener el favor de la diosa Bastet.

El culto hacia los gatos era tan excesivo que incluso se crearon leyes sobre los gatos, las cuales eran muy estrictas, tanto que ni el faraón podía indultar a quien las quebrantara. Esto se puede observar en textos de algunos historiadores griegos.








2 comentarios:

  1. Pues tal parece que incluso actualmente seguimos en un gatriarcado, ya que mi gato se echa donde le da la reverenda gana e incluso encima mio, como si yo fuera su mueblecito. XDXD...

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